Fanzine Podcast 025 - Ángel Molina

Entrevistamos a Ángel Molina Read in english →

—¿Quién es Ángel Molina?
Ummmm… digamos que Ángel es una persona a la que no le gusta hablar de sí misma, prefiere que lo hagan los demás. No se siente demasiado cómodo explicando su vida, ni en qué anda metido. Tal vez es una cuestión de privacidad, aunque él lo ve más como una cuestión de timidez (este es el principal motivo por el que cuesta encontrar fotos suyas o protagonismo en las redes sociales).

—En un ejercicio intimista y reflexivo, buscamos una definición personal... ¿Qué significa para ti la música? ¿Qué aporta a tu vida?
La música es y siempre ha sido mi pasión. Además, es el hobby del que hice mi profesión y por el que decidí no dedicarme a la carrera que estudié (ingeniería industrial). Dura decisión, pero en ningún momento me arrepentí. Ser feliz trabajando es algo impagable.
¿Qué aporta a mi vida? Es mi día a día, algo así como la gasolina para un coche. Salvo excepciones y en momentos muy puntuales, siempre hay música a mi alrededor, ya sea por cuestiones profesionales o personales (intento equilibrarlas). Y el día que no es así, algo me falta.

—Es indiscutible que eres una referencia histórica en cuanto a la música electrónica se refiere. Si no fueras D.J., ¿a qué te dedicarías? ¿Tu formación académica tiene que ver con la música?
Agradezco mucho ese piropo de “referencia histórica”. No sé si será cierto, pero de ser así, encantado de poder aportar algo a la escena electrónica de mi país. Y aún agradezco más ese verbo, “eres”, en presente. A menudo, a los profesionales que llevamos muchos años se nos suele hablar en pasado, aun estando en activo.

De no haber sido D.J. supongo que me hubiera dedicado a ejercer como ingeniero. Son los estudios que cursé y fueron demasiado tiempo, energía y ¡por qué no! dinero invertidos… Pero tampoco pondría la mano en el fuego. Ejercer de lo que uno ha estudiado no siempre depende del resultado académico (la actualidad es un buen ejemplo de ello: demasiados titulados para no tantos puestos de trabajo). Hay muchos más factores que influyen. O quién sabe si me hubiera dedicado a otra de mis grandes pasiones: la cocina. No suelo airearlo demasiado, pero cocinar me apasiona y elimina el estrés. Lo hago a menudo.

—Has viajado por todo el mundo. ¿Cuál es la cultura que más te ha impresionado? ¿Con cuál te sientes más identificado?
Sí, es cierto; he viajado mucho. Pero a menudo el viaje del D.J. y, en general, de los profesionales de la música es menos excitante de lo que parece desde fuera. Muchos de esos viajes no son más que aeropuerto - hotel - club y viceversa. Y digo esto porque me he encontrado demasiada gente que cree que en todos y cada uno de estos viajes el D.J. tiene tiempo de disfrutar de la ciudad que pisa y, lamentablemente, no es así.

Si tuviera que escoger la ciudad en la que más ubicado o menos ajeno me haya encontrado, sin duda escogería Buenos Aires. Por ello decidí vivir una pequeña temporada allí. Sin embargo, a nivel cultural Argentina nunca me ha sorprendido, sino todo lo contrario. Me ha hecho sentir como en casa, somos demasiado parecidos. (¡Desde aquí un gran saludo a todos los amigos que estáis ahí!).

Culturalmente siento una profunda admiración por Suecia y Japón. Si bien no son países que domine, en ambos he encontrado un sentido del respeto, de la responsabilidad y de la educación como en ningún otro sitio. Esto es algo esencial para mí y lamentablemente es poco habitual en los países latinos.



—¿Qué opinión tienes sobre la religión? ¿La practicas?
No practico religión alguna. Al fin y al cabo es tan solo una cuestión de creencia y de fe. Yo soy más de las cosas tangibles que de las espirituales, debe de ser que soy de ciencias.

Aunque por tradición familiar sí tuve cierto pasado católico. Pasado y alguna que otra experiencia, que me ayudó a reafirmarme en que la propia Iglesia es lo que más daño hace a la religión católica.

—¿Te consideras una persona racional o emocional?
Umm… interesante pregunta. A menudo me siento un poco Jekyll & Mr. Hyde. Dual, vaya. Por momentos me dejo llevar por impulsos, pero siempre acabo racionalizando la situación.

¿Una persona emocionalmente racional se acepta como respuesta?

—En España estamos viviendo una crisis económica y social. ¿Cómo ves la situación? ¿Qué opinión tienes sobre las nuevas generaciones?
Bueno, con la crisis económica me pasa un poco como en la pregunta anterior, tengo mis momentos. Se hace difícil pensar que existe una crisis real cuando, por ejemplo, en el sector del ocio, que es el que nos ocupa, en muchos espectáculos —y no precisamente baratos— se agotan las entradas. Podríamos hablar de fútbol, del fenómeno “Lo imposible”, de los precios abusivos de Ibiza y de una infinidad de ejemplos más. En mi opinión, la crisis es en muchas ocasiones una excusa para decir NO a todo aquello que no nos interesa. Pero, ya sea excusa o no, sí ha conseguido cambiar en cierta manera las pautas de comportamiento del público. Este escoge cuándo, dónde y de qué manera gastar. En ese momento no hay quién escatime. Aunque sí, reconozco que no deja de ser chocante el contraste con el panorama tan desesperanzador que los medios de comunicación insisten en vendernos (alto paro, inseguridad laboral, desahucios y dramas familiares, etc.).

Respecto a la crisis social, casi me preocupa más la llamada “crisis de valores” que la económica. Sería un tema muy largo de abordar, pero sintetizando te diré que síntomas tan habituales como la poca educación, la falta de respeto hacia los demás, el egoísmo, la casi nula solidaridad, la excesiva dependencia de lo material, sublimando el dinero por encima de todo, la poca transparencia y la corrupción presente en absolutamente toda nuestra sociedad llevan a encarar el futuro con pocas ganas. ¿Cuántos parados trabajan en negro mientras cobran el subsidio? ¡La corrupción no es exclusiva de las altas esferas!

En cuanto a las nuevas generaciones, es un hecho que están muy preparadas. No hay que olvidar que tienen la suerte de pertenecer a la llamada “era digital”, en la que la información y la comunicación son prácticamente inmediatas. Pero también están muy acomodadas. Dudo que se trate de una generación perdida, como se oye a menudo, y tampoco los veo tan víctimas del momento económico que les ha tocado vivir.



—¿Cuál es el papel que ocupan por un lado el ego y por otro el arte en el actual panorama musical en torno a la figura del D.J.? ¿Siempre lo recuerdas así desde tus inicios?
No, no siempre lo recuerdo así. Hay que tener en cuenta que la profesión de D.J. en nuestro país es algo “relativamente” nuevo. Por tanto, su figura a nivel artístico también es “reciente”.

Yo creo que todo artista posee ego, en mayor o menor medida, y el D.J. no es una excepción. El ego es una secuela habitual en toda profesión artística en la que el público te ensalza, pero en el caso del D.J. es mucho más visible desde el auge y el reconocimiento social de su profesión como tal y, en general, esto es así especialmente en el caso de los grandes nombres (o en los hypes del momento). No veo este aspecto como algo excesivamente preocupante mientras no distorsione su trabajo o su persona.

Me preocupan más ciertos cambios experimentados en la profesión en los últimos años, como que se exija a todo D.J. ser productor. ¿Por qué? ¿Acaso el talento va asociado tan solo a la composición? ¿Dudaríamos del talento de, por ejemplo, Elvis Presley por el simple hecho de que no componía sus canciones? ¿Por qué en la electrónica y no en otros géneros? También me inquieta que en la actualidad el espectáculo que ofrezca el D.J. sea tan importante como la propia música, o incluso más, banalizando y en ciertos casos llegando a ridiculizar su propia profesión.

—Si comparamos el pasado con el presente y su efecto en la escena, ¿qué se ha ganado con el paso del tiempo? ¿Qué se ha perdido?
No soy demasiado de los que piensan en el pasado, creo que cada época tiene sus cosas buenas y las no tan buenas. Además, pensar en el pasado puede provocar estancamiento o, incluso peor, retroceso. En definitiva, no hay que dejar de avanzar hacia delante. 
Lo que está claro es que con el tiempo hemos ganado en experiencia y presencia. España no figuraba en el panorama electrónico a principio de los años noventa.

Asimismo, sabemos mucho más que hace quince o veinte años en cuestión de música de baile, pero seguimos conservando cierta mentalidad provinciana. No hemos conseguido quitarnos ese gran lastre de que “cualquier cosa que viene de fuera es mejor”. Prueba de ello son los cachés que se pagan a artistas internacionales. Esto sitúa irremediablemente al artista local en inferioridad de condiciones. Tampoco hemos logrado crear un sonido nacional, ni una unidad artística. ¡Ni siquiera tenemos una asociación ni un gremio que nos representen, como en cualquier profesión!

En el plano personal creo que la escena ha perdido frescura, capacidad de sorprender, también efervescencia. Pasan muchas cosas, pero demasiado similares. Echaremos la culpa a la globalización…

—Haciendo un ejercicio de ciencia ficción, ¿cómo imaginas que será la música en el futuro?
Puede sonar apocalíptico, pero a menudo me planteo a dónde nos podría llevar el hecho de que la inmensa mayoría de público, especialmente las nuevas generaciones, no quiera pagar por la música.

Más aún, considero un tremendo error esa visión tan extendida de que pagar por asistir a un concierto justifica totalmente la descarga ilegal de la música de dicho artista. Algo que a corto plazo puede resultar económicamente beneficioso, a la larga se nos podría volver muy en contra. ¿Qué pasaría en el hipotético caso de que todos los profesionales de la música dijeran “basta”? ¿No más música? ¿No más conciertos? El público necesita consumir, necesita devorar… ¿Viviríamos de lo que fue el pasado? Imposible contestar a esta pregunta. Me contento con pensar que la música seguirá estando ahí.

—¿Qué nos vamos a encontrar en este podcast?
Es algo extraño. Me he decantado por un set donde no todos los temas estén totalmente mezclados, hay de todo, empalmes y mezclas (últimamente ya he publicado varios podcasts donde el set es un mix contínuo, quería que éste fuera especial). Respecto a los temas, se trata de una selección cruda, pero variada. Y, salvo la parte final, no representa demasiado mi trabajo en las cabinas, no es lo que suelo programar habitualmente, pero sí representa (parte de mis) otras inquietudes musicales actuales.  

—Muchas gracias por tu tiempo, Ángel. ¿Algo más que quieras añadir?
Simplemente agradecer vuestro interés. Siempre es grato encontrar en esta profesión gente que disfruta con ella, que no se la plantea exclusivamente como un business. Gracias.

 

ENGLISH TEXT

Interview with Ángel Molina

—Who is Angel Molina?
Um, let’s just say that Angel is a person who does not like to talk about himself, he prefers for others to do that. He does not feel very at ease talking about his life, or what he is up to. It could be a matter of privacy, although he sees it more as a shyness issue (this is the main reason why it is hard to find pictures of him or articles on social media).

—With an intimate and reflective nature, we are looking for a personal definition… What does music mean to you? In what way does it contribute to your life?
Music is and always has been my passion. It is also the hobby that I turned into my profession and the reason why I decided not to work in the field that I studied (industrial engineering). It was a tough decision, but I have never regretted it. Working at what you love is priceless.
In what way does it contribute to my life? It is my daily bread, like gasoline for my car. Save for a few exceptions and in very specific moments, there is always music around me, be it for professional or personal reasons (I try to keep a balance between them). And on days when there is not, I feel like something is missing.

—There is no doubt that you are a historical reference in the field of electronic music. If you were not a DJ, what would you work at? Does your academic background have anything to do with music?
I appreciate that “historical reference” compliment. I don’t know if it’s true, but if it were, I am glad that I can contribute in some way to the electronic scene in my country. And I even appreciate more the present tense of the verb, “you are”. A lot of times the professionals who have been working for a long time are referred to in the past, even if we are still active.
If I was not a DJ, I suppose I would have found work as an engineer. That was what I studied and it was too much time, energy and, why not say it, money invested… but I wouldn’t vouch for that 100 % either. Working at what one has studied does not always depend on the academic results (the present situation is a good example of this: too many graduates for not enough jobs). There are many other factors that have a bearing on this. Or who knows if I would have worked at one of my other great passions: cooking. I don’t usually talk about it very much, but I love cooking and it helps reducing stress. I cook quite often.

—You have travelled all around the world. Which culture impressed you the most? Which one do you identify the most with?
Yes, I have travelled a lot. But usually as is the case of most music professionals, a DJ’s travels are less exciting than it looks from the outside. A lot of those trips are nothing more than airport - hotel - club and right back. And I say this because I have run into too many people who believe that on each and every one of those trips DJs have time to enjoy the city they are in and, unfortunately, that is not so at all.
If I had to choose the city where I have felt the most comfortable and least out of place, without a doubt I would choose Buenos Aires. That is why I decided to live there for a short period of time. However, Argentina never surprised me at a cultural level, on the contrary. They made me feel at home, we are very similar. (I send a big shout out to all of my friends who are over there!)
Culturally I feel a deep admiration for Sweden and Japan. Although these are not countries where I am fluent, in both of them I saw a sense of respect, responsibility and good manners like nowhere else. This is essential to me and unfortunately it is very scarce in Latino countries.

—What is your opinion on religion? Do you practise any?
I don’t practise any religion. At the end of the day it is just a matter of belief and of faith. I am more about tangible things than spiritual; it must be because I lean more towards the scientific aspect of things.
Although by family tradition my past was Catholic. My past and a couple of experiences have contributed to my belief that it is the Church itself that does the most damage to the Catholic religion.

—Do you consider yourself more of a rational or an emotional person?
Um…interesting question. Sometimes I feel a bit like Dr. Jekyll and Mr. Hyde. It is such a kind of a dual personality. Sometimes I let myself be led be impulses, but I always end up rationalising the situation.
Would an emotionally rational person be accepted as an answer?

—In Spain we are going through a financial and social crisis. What do you think about the situation? What is your opinion on the new generations?
Well, on the financial crisis it’s the same as with the previous question, I have my moments. It is hard to think that there is a real crisis when, for example, in the leisure industry, which is what we are talking about, many shows, and not exactly cheap ones, are sold out. We could talk about soccer, the phenomenon of “The impossible”, of the abusive prices in Ibiza and a whole host of further examples. In my opinion, the crisis is often an excuse to say NO to everything that we are not interested in. But, whether it is an excuse or not, in a way it has changed the way the public behaves. The public chooses when, where and how it wants to spend its money. No one is holding back right now. Although I do acknowledge that the contrast with the despair that the media insists on selling us (high rate of unemployment, job insecurity, evictions and family dramas, etc.) is shocking.

Regarding the social crisis, I am practically more worried about the “crisis of values” than about the financial crisis. It would be a long issue to talk about, but in summary I would say that such common symptoms as bad manners, lack of respect toward others, selfishness, the total lack of solidarity, excessive dependence on the material, worship of money above all else, the lack of transparency and the corruption in the whole of our society lead to a very bleak future. How many unemployed people work to get paid under the table while they are receiving the unemployment check? Corruption is not just limited to the higher spheres!

Regarding the younger generations, it is a fact that they are very well prepared. We must not forget that they are lucky enough to belong to the so-called “digital era”, where information and communication are practically instantaneous. But they are also very laid back. I doubt that it is a lost generation, as we often hear, and neither do I see them such victims of the financial era in which they live.



—What is the role of the ego on one hand and of art on the other hand in the current musical scene around the figure of the DJ? Do you remember it being like this when you started?
No, I don't remember it always being like this. We must keep in mind that the profession of DJ is “relatively” new in our country. Therefore, the figure of the DJ at an artistic level is also “recent”.
I believe that every artist has an ego, larger or smaller, and a DJ is no exception. The ego is a normal side effect in any profession where the public praises you. But in the case of the DJ it is much more visible from the peak and the social acknowledgement of the profession as such and, in general, this is especially true in the case of the big names (or the hypes of the moment). I don’t see this as something to worry about excessively, as long as it does not change their work or who they are.

I am more concerned about certain changes in the profession in recent years, such as that every DJ is required to be a producer. Why? Is talent only associated with composing? Would we doubt the talent of, for example, Elvis Presley just because he did not compose his own songs? Why in electronic music and not in other genres? I am also concerned that currently the show put on by the DJ is as important as the music itself, or even more, trivialising and in certain instances even ridiculing the profession itself.

—If we compare the past with the present and its effect on the scene, what has been gained over time? What has been lost?
I am not really a person who dwells on the past; I think that every period has its good and not so good things. Also, dwelling on the past can lead to stagnation, or even worse, backsliding. We should never stop going forward. 
What is certainly clear is that with time we have gained in experience and presence. Spain was not part of the electronic panorama in the early 90’s. We also know more than we did fifteen or twenty years ago about dance music, but we still have a certain provincial mentality. We have not been able to drop that huge ballast that “everything that comes from abroad is better”. Proof of this are the large sums of money paid to international artists. This inevitably places local artists at a disadvantage. And neither have we been able to create a national sound, or achieve artistic unity. We don’t even have an association or a union that represents us, like any other profession has!

In the personal arena, I think that we have lost our freshness, the capacity to surprise, and also effervescence. There are a lot of things going on, but they are too similar to each other. Let’s blame globalisation…

—Let's do an exercise in science-fiction, what do you think music will be like in the future?
It may sound apocalyptic, but I often wonder where it will lead us that most of the public, especially the new generations, are not willing to pay for music. And I also think that the widespread belief that paying to attend a concert fully justifies the illegal download of the artist’s music is a huge mistake.

Something that may be financially profitable in the short term could turn against us big time in the long term. What would happen in the hypothetical case that all of the music professionals should say “we’ve had enough”? No more music? No more concerts? The public needs to consume, it needs to devour… Would we live off of what was in the past? It is impossible to answer that question. I am happy to think that music will still be there.

—Thank you very much for your time, Angel. Is there anything else that you would like to add?
Just to thank you for your interest. It is always a pleasure in this profession to find people who enjoy it, who do not think of it exclusively as a business. Thank you.